El primer viaje por esa regiĂ³n del actual presidente de E.U. busca ajustar las relaciones comerciales y recaudar fondos para la misiĂ³n de AfganistĂ¡n, entre otras cosas.
Dicen que una semana es mucho mĂ¡s que siete dĂas en la vida de un presidente de Estados Unidos. Pues Barack Obama le dedicarĂ¡ ocho a su primer viaje por el Lejano Oriente, una gira destinada a ajustar las relaciones comerciales, recaudar fondos para la misiĂ³n de AfganistĂ¡n, definir estrategias para el desarme nuclear de Corea del Norte y discutir sobre el cambio climĂ¡tico.
Y aunque ha menguado su rol, E.U. sigue siendo un jugador importante en la zona y se presenta como garante de la seguridad asiĂ¡tica mediante la combinaciĂ³n de 75.000 soldados en Corea del Sur y JapĂ³n, y el patrullaje de las aguas regionales.
Sin embargo, no serĂ¡ un paseo triunfal. Ya en la primera etapa, se verĂ¡ las caras con Yukio Hatoyama, el reciĂ©n posesionado Primer Ministro japonĂ©s y a quien muchos llegaron a comparar con el propio Obama por su obsesiĂ³n con el “cambio”.
Por mucha sintonĂa electoralista que manifestaran en en el pasado, ahora no les queda mĂ¡s remedio que defender intereses contrapuestos.
La prensa nipona le recuerda estos dĂas a Hatoyama lo que firmĂ³ en su programa electoral: que los marines estadounidenses se marcharĂan de Okinawa despuĂ©s de mĂ¡s de medio siglo y que Tokio desplegarĂa por fin una polĂtica exterior autĂ³noma (ver nota anexa).
Los dos dirigentes hablarĂ¡n de ello, aunque se espera que a puerta cerrada para no dejar una sensaciĂ³n de desacuerdo.
Hatoyama, por cierto, retirĂ³ el mes pasado el apoyo logĂstico que prestaba a las tropas aliadas en AfganistĂ¡n y, a cambio, acaba de prometer 5.000 millones de dĂ³lares en asistencia.
La siguiente etapa de la gira serĂ¡ Singapur, donde Obama asistirĂ¡ al Foro de CooperaciĂ³n Asia PacĂfico (Apec) y se encontrarĂ¡ con lĂderes de las dos orillas, incluida una nutrida representaciĂ³n de LatinoamĂ©rica.
China, plato fuerte
Justo despuĂ©s llegarĂ¡ el plato fuerte: cuatro dĂas y tres noches en China. Primero en ShanghĂ¡i y luego en PekĂn, se reunirĂ¡ con los lĂderes del Partido Comunista para tratar, antes que nada, las polĂ©micas comerciales y monetarias.
AhĂ todo lo que digan importa, ya que el intercambio comercial entre E.U. y China es el mayor del planeta. “Se trata de la relaciĂ³n mĂ¡s relevante del mundo y creo que ambas partes tienen claro que sus intereses son complementarios, no competitivos, excepto en el caso de los recursos”, opina David Shambaugh, autor de mĂ¡s de 20 libros sobre la polĂtica de E.U. en Asia.
Pero se prevĂ© que hablen de muchas mĂ¡s cosas: del pulso sobre el cambio climĂ¡tico, de Birmania e incluso del TĂbet.
Luego irĂ¡ a Corea del Sur, donde el tema serĂ¡ el programa nuclear norcoreano.
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